De las creencias religiosas
Creer o no en una religión no significa ir por el mundo dándose golpes de pecho y arrodillándose ante los que tienen sus propias creencias religiosas o andar arrojando puñales, patadas, golpes porque no compartimos la fe de los demás.
Hay límites que como seres humanos nos ayudan a mantenernos en comunicación o desligarnos del mundo de tal manera que nada de lo que gire alrededor de nuestro entorno sea bonito, agradable o coherente.
Si entramos a un espacio porque tenemos una invitación abierta y vemos que lo que hay dentro de ese espacio es agresivo, es poco amigable salimos de él y no regresamos más. La tendencia de que existan personas con los mismos criterios agresivos es un porcentaje inferior a la de los bebés que aún no saben razonar, ya que hoy día los niños nacen aprendidos, o sea...
Es bien cierto el pensamiento que dice: donde terminan tus derechos comienzan los mios, por lo que considero que si tenemos un mínimo de educación, (como la que podemos evidenciar en muchas personas que entran a los blogs) debemos tener un mínimo de respeto.
El bien y el mal, fueron creados por personas cuyos interéses prevalecen sobre los que durante siglos han sido manejados o no a satifasción de estos mismos entes, pero ¿Puede alguien definir de otra forma aquello que consideramos mal? porque si lo contrario resulta ser bueno, si es así, en algún punto estamos equivocados.
De alguna manera fuimos creados, desde algún punto partimos, pero el hecho de no creer en la existencia de alguien, no significa que vamos a agredirlo, a burlarnos, a comportarnos como trogloditas.
Por lo demás, estoy de acuerdo en que la unión de la familia es primordial, bases sólidas que nos ayuden a compartir con aquellos que queremos es de suma importancia. Por una sana paz mental y espiritual, sin caer en agresiones, en lo vulgar y ordinario

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